¿Macroconvocatoria a la vista?
Carlos Martins Carlos Martins

¿Macroconvocatoria a la vista?

575 plazas para jueces y fiscales. Una convocatoria así no se había visto nunca. La proporción de esta eventual convocatoria es histórica: 1 plaza por cada 7 aspirantes. Si estás pensando en opositar, este es el momento, y empezar antes de septiembre puede darte la ventaja que marque la diferencia. La oportunidad es única.

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Nueve cosas que me hubiera gustado saber cuando opositaba
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Nueve cosas que me hubiera gustado saber cuando opositaba

Opositar es un camino largo, exigente y lleno de renuncias, pero también un proceso que transforma. Tras varios años de estudio y ya dentro de la carrera judicial, he reunido nueve consejos que me hubiera gustado conocer cuando empecé: desde aprender a gestionar los días malos y respetar el descanso, hasta entender que el planning no es la Biblia, que no hay que examinarse a todas horas y que cambiar de preparador no es un fracaso, sino a veces una necesidad. Estos consejos no nacen de manuales, sino de mi propia experiencia —de mis aciertos, mis errores y de todo lo que viví durante la oposición—. Si alguno de ellos te ayuda a sobrellevar un día difícil o a recordar por qué empezaste, este texto habrá cumplido su propósito.

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El (temido) test: pistoletazo de salida en la carrera a por tu plaza.
Carlos Martins Carlos Martins

El (temido) test: pistoletazo de salida en la carrera a por tu plaza.

Se acerca la primera prueba del proceso selectivo: el test. Un examen que, a priori, parece el más asequible de los tres que conforman la oposición, pero que elimina a aproximadamente el 75% de los opositores que han firmado la convocatoria. Su exigencia reside en la necesidad de tener bien preparado prácticamente todo el temario; y en que el corte lo determina el nivel de la totalidad de los aspirantes.

Aquí van algunos «tips» que te pueden ayudar.

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El primer paso
Carlos Martins Carlos Martins

El primer paso

Terminar la carrera de Derecho, para muchos, como llegar a la cima de una montaña solo para descubrir que, en realidad, era la antesala de un macizo mucho más grande. Tras años de exámenes, trabajos y noches en vela, llega el momento de decidir qué hacer «el día después». Y, entre todas las opciones, hay una que destaca por su peso, su prestigio y su vértigo: opositar para ser juez o fiscal.

La idea seduce. También asusta. Y, en mi caso, ambas sensaciones convivieron en un equilibrio inestable.

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